Lo individual y lo colectivo.

February 20, 2018

¿Por qué hablamos del retorno individual y el retorno colectivo?


Durante las primeras conversaciones que mantuve con Iván acerca de nuestras visiones sobre la espiritualidad, me llamaba la atención nuestros puntos de vista tan similares, y a la vez tan diferentes.


No eran diferencias en el contenido. Era algo mucho más complejo que eso… Eran diferencias en la perspectiva. ¿Cómo dos personas podían hablar de lo mismo con un enfoque tan, aparentemente, diferente? Pero eso me gustaba. Así que, tras pocos mensajes intercambiados, ambos entendimos esa diferencia tan grande de perspectiva. Iván hablaba de la espiritualidad desde el ámbito individual. Yo lo hacía desde el ámbito colectivo. Y ahí radica lo que, para mí, es el gran aliciente de este libro. 


Iván invita al lector en el prólogo… Bueno, en realidad es casi un reto, mucho más excitante que una invitación… a que entienda la simbiosis de ambas partes. 


Voy a hacer una pequeña trampa y dar unas pistas que pueden ayudar a esta total comprensión de nuestra obra.


Iván es un maestro en su ámbito. No lo es porque lo diga yo, sino porque ha dedicado años de estudio a un tema concreto: La espiritualidad profunda. Hace poco leí que, cuando dedicas 10.000 horas (esto serían casi 3 años a 8 horas al día) a cualquier área de conocimiento, te conviertes en un experto a nivel mundial. Así que no es de extrañar que me permita decir que Iván hace ya mucho que superó ese umbral.


Iván entiende y domina cualquier aspecto de la espiritualidad profunda. ¿Entonces por qué le pareció interesante mi perspectiva? Yo no aportaba un conocimiento del que él no tuviera constancia, sino que yo aportaba una perspectiva a la que Iván no estaba habituado.


Y al revés. Para mí, acostumbrado a pensar en términos colectivos, me parecía muy interesante su perspectiva individual y, como dice él, “comprobable” en uno mismo.


Así que decidimos escribir un libro conjunto. Ambos hacemos un planteamiento desde cero. Ambos terminamos la obra con una conclusión. Ambos nos mencionamos unas cuántas veces durante el libro. Pero son dos partes diferentes, escritas por dos autores diferentes, sin censura de uno sobre otro. Y, ante todo, totalmente complementarias como voy a explicar muy resumidamente.
 

El retorno individual (para los estudiantes de espiritualidad profunda sería el retorno a la fuente centro primera, al Padre) es el objetivo interno de cada ser vivo. La diferencia es que unos son conscientes de ello (muy pocos sobre el global), y otros no (la mayoría de seres vivos no pueden ser consciente de ello por su diseño biológico).
 

A partir de unas decisiones individuales, unos comportamientos individuales, unas creencias individuales, se puede alcanzar la paz y la consciencia de la irrealidad del mundo físico. Y sobretodo se entiende la máxima de todos somos uno, incluyendo a todos los seres vivos como nuestros hermanos/as en la filiación.


El retorno colectivo es muy diferente y mucho más complejo. No depende de una decisión individual, sino de muchas decisiones individuales, que si no se coordinan, jamás llevarán al retorno. La paradoja es que la colectivización es la individualización de la pluralidad. Así que en realidad es un retorno individual, pero del conjunto. Dedico casi toda mi parte del libro a desarrollar este concepto.


El retorno colectivo sería probabilísticamente casi imposible de alcanzar, porque la unanimidad en la decisión individual de retorno de los miles de millones (de billones de trillones,…) de seres vivos (la mayor parte bacterias y otros microorganismos) no va a suceder en el mismo instante. De hecho en la mayor parte de especies jamás se dará esa decisión. 


Pero no hay que angustiarse, en el libro detallamos cómo alcanzar el retorno colectivo, y lo improbable e imposible se vuelve complejo, pero posible. Es decir, en el libro Espiritualidad y biocentrismo desarrollamos (además del retorno individual) una tesis de retorno colectivo.
Lo que más nos fascinó a Iván y a mí fue la armonización de dos partes que, aparentemente, hablan de cosas diferentes. Y esto es lo que hemos querido compartir en esta obra.


Con esta pista se puede lograr con éxito la invitación (o el reto intelectual) que plantea Iván. Por favor, no le digáis que os he contado esto.

Alberto Terrer, en Enguera a 19 de febrero de 2018 

 

 

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